Para la sed de justicia: atole con el dedo

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Recuerdo cuando en 2010 a Arne aus den Ruthen, le realizaron una entrevista al ser detenido mientras iba en bicicleta por las calles de Polanco. En ese tiempo, aun no estaban escritas las reglas para la circulación de bicis y era un problema. El asunto es que realizó la denuncia en video de que los policías lo retuvieron de manera indebida y que su proceder fue con abuso de autoridad.

Arne aus den RuthenPasaron los años y la primer ocasión que tuvieron gran alcance mediático sus acciones como City Manager, fue en noviembre del 2015 donde captura en video a una mujer que tira basura en la unidad Lomas de Sotelo, quien además de su conducta reprobable para la buena convivencia, resultó ser funcionaria de la delegación Tlalpan. Este caso fue nombrado en redes sociales como #LadyBasura.

Meses después, en febrero, de nuevo ruido con el caso de la denuncia de los escoltas de Raúl Libién conocido como #LordMeLaPelas quienes estacionan los vehículos sobre la banqueta y mas tarde, lo mas escandaloso de este episodio: el robo del teléfono móvil desde donde estaba transmitiendo vía Periscope.

Por otra parte, están Los Súper Cívicos, que tiene origen en una sección de TV y que a la fecha transmiten programas a través de su canal en YouTube. El objetivo es el mismo, la denuncia en flagrancia, solo que en un formato con humor, donde además invitan al ciudadano infractor a que corrija sus acciones.

super-civicosSon muy aceptados porque la identificación con los integrantes es casi inmediata.

Todos en algún momento hemos deseado hacer lo que ellos realizan frente a una cámara, con la misma sensación de respaldo que ellos transmiten al ir en grupo y al hacernos testigos activos, además de la evidencia grabada en video.

Y todo eso suena muy bien en principio, quizá porque hay tanta injusticia que este tipo de acciones, nos da la sensación de que algo está sucediendo para mejorar.

Pero no todo es miel sobre hojuelas, existe un gran debate entre que si se debe o no exhibir a los infractores. En otros países donde la regla a la protección de la identidad es respetada, ocurre que si la persona grabada no da su autorización para difundir su imagen o voz, éstas son alteradas digitalmente. En lo personal no entraré en el asunto de si es legal o no, porque a lo largo de la historia han existido cosas legales nada buenas e ilegales muy positivas, así que mejor continúo.

Entonces, ¿por qué es atole con el dedo?

Bueno, porque aun cuando no quise meterme en el asunto de la legalidad, lo cierto es que nada está por encima de la Constitución y la misma en su Artículo 16 dice que “nadie puede ser molestado en su persona, familia, domicilio, papeles o posesiones, sino en virtud de un mandamiento escrito de la autoridad competente, que funde y motive la causa legal del procedimiento”, por lo tanto y de acuerdo a los expertos en leyes y derechos humanos, convertirse en un “denunciante digital” es ilegal.

Es así que de acuerdo a las reglas, sólo nos queda que cuando seamos testigos de un acto ilegal en la calle, llamemos a un Policía o a la autoridad correspondiente para que lo resuelva. ¿Muy limitante e incorrecto, no?

¿De qué manera puede modificarse esto? Bueno, pues quien en este momento puede impulsar ese cambio en las reglas, quien usa una plataforma de exposición y quien ha probado que esto es útil, se ha limitado a voltear los reflectores hacia sí mismo, desaprovechando una gran oportunidad histórica y tecnológica. Incluso su estrategia de participación ciudadana que es positiva porque la denuncia es el primer paso y está invitando a que se realice, la está condenando a la futilidad porque no hay seguimiento y casi todo se reduce a actas administrativas que suelen saldarse con dinero en vez de aportar servicios a la comunidad afectada. La reincidencia es un problema que no desaparece con la mera denuncia y menos con castigos sacados de la manga que no corresponden al mundo real, donde todo es causa-efecto.

En resumen, si todo este asunto tiene que ver con un mero espectáculo, está funcionando de manera formidable, porque de avances en temas de reglamentación no hay nada. Por ahora, en el 2016, un dispositivo móvil, una cuenta de Periscope y un perfil en Redes Sociales no sirven para hacer justicia.

 

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