Nuevo reglamento de tránsito: 3 meses y contando

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Hoy se cumplen 3 meses desde que se puso en marcha el nuevo reglamento de tránsito y esto es lo bonito que he vivido con ello:

  • Mi desplazamiento casa-escuela-casa en las mañanas y tardes es mucho más ágil.
  • Rara vez me toca el conductor explosivo que con el claxon pretende que todos se quiten de su camino.
  • Hay menos listillos invadiendo los carriles confinados tanto a transporte público como a bicicletas.
  • El flujo es constante y menos estresante al tener una velocidad uniforme.
  • Como consecuencia de lo anterior, he notado menos accidentes en automóvil.

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Lo feo que sigue ocurriendo es:

  • Aun existen quienes se frustran por no poder correr sus maquinones a mas de 100 km/h en una ciudad y se andan cambiando de carril constantemente, aprovechando cualquier espacio que encuentren.
  • Listillos que se salen de la fila, circulan en sentido contrario y mas adelante, avientan el auto para volver a meterse en la fila de la que se salieron.
  • Los que no dejan el teléfono ni un minuto y se distraen, circulan lento o de plano se detienen sin previo aviso.

Pero los conductores particulares no son el problema mayor, eso se lo llevan los conductores de transporte público (taxís, combis y microbuses) porque continúan sin respetarlo:

  • Hacen paradas en doble y hasta triple fila.
  • Se pasan los altos.
  • Se quedan en la cebra peatonal.
  • Circulan en sentido contrario.
  • Conducen con una mano al volante y la otra sosteniendo el teléfono.
  • Usan los carriles de contraflujo confinados al transporte eléctrico.
  • Giran a la izquierda o derecha aun con alto, como si fuera aun válida la vuelta continua.
  • Usan indiscriminadamente el claxon.
  • No respetan los limites de velocidad.
  • Se cambian de carril sin precaución.

Existe otro grupo de conductores aun peor que ellos. Siguen generándome estrés y rabia con su forma imprudente de comportarse.

Motociclistas:

  • Van sin casco.
  • Circulan entre carriles.
  • Sin respeto de los límites de velocidad.
  • Tampoco a las restricciones sobre avenidas o calles donde NO deben circular.
  • Con acompañantes sin casco.
  • Con niños a bordo.
  • Invadiendo carriles confinados.
  • Se detienen sobre la cebra peatonal.

Los ciclistas y peatones, no están exentos de imprudencia. Incurren en menos incidencias, sin embargo, son mas peligrosas considerando su vulnerabilidad en tránsito.

Ciclistas:

  • Circulan en sentido contrario.
  • Circulan entre carriles.
  • No respetan los semáforos.
  • No usan los carriles indicados.
  • Aun algunos circulan sobre banquetas.

Peatones:

  • Cruzan avenidas en diagonal.
  • Cruzan sin alto total de los automóviles.

Pero esto no es igual en todos los horarios ni en todas las zonas de la ciudad. Únicamente en 3 delegaciones circulo regularmente y en mi experiencia, puedo decir que en general en la delegación Benito Juárez, los conductores son mas respetuosos de las reglas; en Iztacalco, los peatones y motociclistas son mas imprudentes; en Cuauhtémoc, el transporte público es mas infractor que en otros lugares.

Y curiosamente, no es en las mañanas cuando el tránsito “enloquece”, sino en la tarde-noche, durante el regreso a casa. Tal parece que es una urgencia por volver que no hay otra cosa en la mente que “aventar la lámina” con tal de ahorrarse (?) un par de minutos. En realidad no hay tal ahorro de tiempo, casi siempre te lo vuelves a encontrar en la siguiente esquina durante el semáforo en rojo.

Pasadas las 10 de la noche, el tránsito vuelve a ser como en las mañanas, frecuente pero fluido. Después de las 11, el asunto se pone peligroso porque al haber menos autos en las calles y avenidas, empiezan a acelerar como si se tratara de una pista de carreras y de jueves a domingo, después de la medianoche y hasta aproximadamente las 4 am, los conductores en estado de ebriedad empiezan a ser la constante.

Los fines de semana, se acrecienta el tránsito cerca de centros comerciales, lugares de recreo y terminales de autobuses/aeropuertos, pero nada que no sea fácil de superar pasados esos puntos.

Así que haciendo un balance, creo que los resultados son buenos, aunque hay que exigir que al transporte público se le obligue a respetarlo, de lo contrario, de manera lenta pero segura, las malas conductas volverán a ser la generalidad.

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